Plataforma Síndrome Down

Plataforma (de Apoyo y Opinión) Síndrome Down de Cáceres

lunes 16 de noviembre de 2009

Nueve caminos hacia una vida normal

EL PROGRAMA VIDA INDEPENDIENTE CONSTA DE TRES FASES TUTORIZADAS A PARTIR DE LOS 16 AÑOS.

Down Extremadura desarrolla en Cáceres un proyecto destinado a dotar a afectados de síndrome de Down de las habilidades necesarias para ser autónomos

25/10/2009

Charlando José María y José Miguel en una de las salas de la sede en Cáceres de Down Extremadura,

José María Marcial y José Miguel Martín interrumpen su charla sobre fútbol para hablar con EL PERIODICO EXTREMADURA. Están desarrollando una de las actividades que cada tarde les propone su monitor, Pablo Rodríguez, dentro del programa Vida Independiente, puesto en marcha por Down Extremadura de forma íntegra y pionera en Cáceres, para que los afectados por síndrome de Down puedan alcanzar las mayores cuotas posibles de autonomía personal. A ambos les tocaba practicar las habilidades sociales y la comunicación verbal y han decidido que quieren hablar de lo que les gusta, el fútbol.

José María y José Miguel se encuentran en la primera de las tres fases del proyecto, Transición a la Vida Adulta, y están aprendiendo a desenvolverse en el mundo. "¿Dónde estuvimos el lunes?", pregunta el monitor. José María piensa un rato. No se acuerda. Tras varias pistas recuerda que fueron a tomar algo. "¿Por qué no pediste nada?", le pregunta de nuevo. "Porque no llevaba cinco euros", responde él. Llevar siempre dinero y documentación son dos de las cosas en las que trabajan en esta primera etapa. "Como cualquier adulto", insiste Pablo Rodríguez, que recuerda que el objetivo del inicio del programa es que aprendan a desenvolverse en un entorno normalizado. Junto a ellos están otros seis adolescentes.

José Miguel Martín también participó en esa salida y además ha aprendido a afeitarse. "Lo hago muy bien", dice haciendo el gesto de pasarse la maquinilla. Luego vuelve al fútbol, que le gusta, sobre todo el Atlético y el Cacereño. También le gusta salir. No tanto a José María, que prefiere, "la guitarra y la música de El Barrio", así como estar con Jorge, uno de sus compañeros del curso de Garantía Social que hace en La Laboral. "Es de Alojamiento", cuenta; y en él está aprendiendo cosas como a "hacer la cama, barrer, fregar los platos y el suelo y a limpiar la cocina", relata.

Tímidos, les cuesta responder. Pero no han hecho más que empezar a trabajar en su independencia, y no hay prisa por terminar porque no hay un tiempo estimado en esta parte del proyecto. Se dará por terminada "en el momento en el que hayan adquirido las habilidades necesarias", recalca el terapeuta.

La rutina semanal se inicia con una actividad grupal los lunes. Esta semana tocaba ir a una tienda de ropa a comprar, para lo que antes debían buscar qué les hacía falta. No era necesario comprar, pero como siempre, debían llevar dinero, ver cuál era el precio, y si tendrían suficiente para adquirirlo. Además de desarrollar habilidades sociales, este tipo de actividades les permiten aprender a moverse en la ciudad y a orientarse. "En muchas ocasiones siempre realizan los mismos recorridos y solo esos, pero ahora deben aprender a estar en la calle", concreta el monitor.

"Aprendiendo a Vivir"

Aprender a convivir es lo que están haciendo Consuelo Gonzálvez, María José Colina y Piedad Sánchez, las tres guías por la segunda fase de este proyecto de Down Extremadura, en la que participan siete personas. En ella llevan a cabo todo lo aprendido en la primera fase, pero en un entorno normalizado --una vivienda--, en periodos que no superan las dos semanas y con la supervisión permanente de técnicos que les asesoran: higiene, manejo de los recursos, de la cocina, la compra...

Nos encontramos con ellas en el Centro de Menores Julián Murillo, donde está la sede del colectivo y espacios comunes como las aulas de informática. A la terapeuta ocupacional del grupo, Ana Perea, le cuesta varios intentos a la voz de "venga chicas, nos vamos..." conseguir que abandonen sus puestos ante el ordenador. Están ayudando en la mudanza del centro ocupacional, pero han aprovechado un parón para engancharse a internet. El destino es el piso que comparten en la calle Gran Bretaña, en los Fratres, donde se desarrolla esta segunda fase.

Por la mañana cada una de ellas hace su vida. Consuelo es ordenanza en un centro de educación infantil, mientras María José y Piedad, acuden a un curso del centro ocupacional. Comen allí y, como cualquier emancipado, por la tarde llevan a cabo las tareas de su casa, desde ordenar la habitación a poner la lavadora o hacer la cena.

María José Colina está a punto de concluir su paso por esta segunda etapa que sus dos compañeras acaban de iniciar. Lleva "mucho tiempo" en este piso, --"al menos tres años", acota la técnico que les supervisa-- y reconoce que le gusta estar allí y que está a gusto con sus compañeras. Del trabajo en casa, limpiar es lo que menos le gusta. "Lo hago porque la profesora me riñe", reconoce ella. "Lo que más me gusta es hacer paella", asevera. Además de las actividades de los viernes. "Sí, ocio sí me gusta", apostilla. Los viernes es el día en el que todos los chicos que participan en alguna de las fases de este proyecto se juntan para realizar alguna actividad recreativa.

En el momento de hablar con este diario, tanto ella como sus compañeras preparan la maleta para ir a casa. Piedad Sánchez se muestra tímida. Tiene 34 años y está terminando su primera semana de convivencia. Reconoce que tiene ganas de ver a sus padres, que viven en Plasencia, "aunque llevo poquito tiempo", añade. Atenta a sus palabras está su compañera de habitación Consuelo Gonzálvez, para la que también esa fue su primera semana. Es resuelta y también lleva muy poco tiempo en el piso, pero está contenta. "Me gusta estar independiente", afirma.

Junto con esta segunda fase, la tercera es la única que por el momento se desarrolla sólo en Cáceres, concretamente en un piso del edificio Europa, en el que conviven cuatro compañeros, dos chicos y dos chicas. El día de la visita de el Periódico toca hacer la limpieza.

Jacinto García, Amaro Rivas, Mariló Delgado y Elena Martínez, son ´propietarios´ de esta vivienda. "Son ellos quienes organizan la actividad del día a día", señala la terapeuta que les acompaña. Además planifican el menú de la semana y la lista de la compra que deben hacer para ello.

El mercado laboral extremeño no deja sitio para los discapacitados

La ocupación llega por los Centros Especiales de Empleo

No es ningún secreto. Encontrar trabajo resulta especialmente difícil en estos momentos y si se padece alguna discapacidad, todavía más. Hay poca gente como Eva Gómez Tomé, cacereña de 28 años, que durante años haya tenido la suerte de ser beneficiaria de los convenios que 'Síndrome de Down Extremadura' ha firmado con la Administración, para favorecer la inserción laboral de sus asociados.
Es uno de los objetivos de quienes trabajan con un colectivo que si nunca lo ha tenido fácil, menos todavía en medio de una crisis que pone incluso en riesgo los Centros Especiales de Empleo que las propias asociaciones y en ocasiones la empresa privada han sacado adelante como fórmula laboral. «Estábamos creando cultura laboral para las personas con discapacidad, pero con esta crisis nos ha faltado tiempo para desarrollarla», dice Francisco Valverde, presidente de la Asociación Pro Discapacitados Intelectuales 'Placeat', cuya experiencia en este mundo se refuerza con su papel al frente de la Federación de Asociaciónes Pro Disminuidos Psíquicos de Extremadura.
Las plazas laborales que se reservan en ayuntamientos, diputaciones y gobierno autonómico suponen también un ligero empujón, mientras que la empresa privada sigue siendo una asignatura pendiente.
Los últimos datos del Sexpe revelan que en la comunidad autónoma hay más de 2.000 demandantes de empleo con discapacidad (2.371 exactamente, hasta septiembre), de los que la mayoría son hombres que señalan el sector Servicios como el idóneo para desarrollar sus habilidades. Les siguen los que prefieren la Construcción; quienes no se enmarcan en una actividad específica alguna; los que se decantan por la Agricultura y, en último lugar, los asignados a la Industria.
El hecho de que el tejido empresarial extremeño esté formado por empresas pequeñas y medianas, de carácter familiar, no favorece la contratación de discapacitados. No es habitual que superen los 50 trabajadores, de manera que no están obligados a contratar al dos por ciento de gente con discapacidad que marca la ley.
Las ventajas para el empresariado son importantes, desde el punto de vista fiscal. «Subvenciones más cuantiosas, seguros sociales subvencionados en prácticamente la totalidad de los importes, bonificaciones vitalicias durante la duración del contrato y menores criterios de exigencia de cumplimiento en cuanto a la obligación de mantenimiento de plantilla», se indica desde el Servicio Extremeño de Empleo.
Razones, sin embargo, que no acaban de animar la contratación.
Aumentar la formación
El porqué de esta ausencia de reacción se encuentra en la desinformación generalizada que se detecta respecto a las posibilidades de un discapacitado, según señalan los expertos en atención a la diversidad. Eso y la tan reiterada necesidad de abrir mentalidades que no acaba de producirse. «Un discapacitado puede hacer algunos trabajos tan bien como alguien que no sufre discapacidad. Algunos, los que son de tipo rutinario o seriados, incluso puede que hasta mejor. Bastaría con asumirlo y con tener un poco de paciencia», indica Raquel Hernández, técnico de inserción laboral del programa 'Integra' que respalda 'La Caixa'. La Fundación ha repartido a sus agentes por los centros pacenses y cacereños de 'Aprosuba', 'Aspainca', 'Cáritas Diocesana', 'Cocemfe', 'Plataforma sin Barreras' y 'Placeat'. Su cometido es buscar empresas en las que se pueda emplear a los discapacitados a los que, previamente han entrevistado y hecho un seguimiento para determinar en qué puesto encajarían mejor.
Lo que sucede es que «los empresarios ponen muchas pegas», añade Hernández, que apunta también que hay que mejorar la formación del colectivo porque normalmente no pasa del Graduado Escolar o de la realización de algún curso. Otra limitación es la reducción de posibilidades de desplazamiento que supone el que la mayoría no tenga carné de conducir. «Tienen que limitarse a las pocas oportunidades que se le ofrecen en su zona».
En la necesidad de incrementar la formación coincide también Jesús Quijada, de la directiva de 'Síndrome de Down', donde se ha apostado por organizar Centros Ocupacionales en los que se forma a sus asociados. El ubicado en el barrio del Espíritu Santo de Cáceres lo está haciendo en tareas de reprografía, manipulado de papel y servicios auxiliares de oficina.
«El proceso de formación es lento. No estamos llamando a muchas puertas porque nos hemos centrado en este aspecto, con cinco programas de cualificación profesional en marcha en Zafra, Don Benito, Mérida y Badajoz». Destaca, como papel fundamental, el del preparador laboral, una figura de apoyo al discapacitado que evalúa a los candidatos al mercado laboral, busca el puesto de trabajo que más encaja con su pefil y le acompaña en el desarrollo de su labor, dejándole más libertad paulatinamente, en función de los resultados y de la adaptación del trabajador.
El papel del preparador
El mismo paso hacia la normalización lo defiende Francisco Valverde. «La meta es el mundo laboral normal, pero en el camino hay un escalón intermedio, el del trabajo con apoyo que posibilitaría que los discapacitados ocupasen un puesto de trabajo con un tutor que le prepara y le refuerza. Es la opción para llegar al pleno empleo».
Mientras tanto, los Centros Especiales de Empleo, como los que tienen las principales asociaciones, son la alternativa para que este colectivo demuestre cuáles son sus habilidades. No sólo los han creado las asociaciones, sino también empresarios como Marciano García y sus socios, que en mayo de 1995 empezaron a funcionar con 'El Muro', un nombre que en estos momentos da trabajo a 17 discapacitados físicos y psíquicos que comparten tarea con compañeros sin minusvalía. Su trabajo se desarrolla entre un catering que prepara comidas para colegios y eventos y un restaurante buffet. García apunta también la necesidad de aumentar la formación del colectivo, especialmente en el caso de las generaciones más antiguas, para favorecer el avance hacia la inserción laboral.
En el caso de los disminuidos psíquicos están especialmente preparados para el sector servicios y para todas aquellas tareas que se desarrollen al aire libre, tales como la jardinería y la limpieza urbanas. «Ordenanzas, conserjes, atención del teléfono, algunas tareas de oficina... son las que mejor desempeñan», señala Francisco Valverde. La asociación 'Placeat' cuenta con el Centro Especial de Empleo 'Plaser', que mantiene convenios con la administración que permiten que sus usuarios trabajen precisamente en zonas verdes urbanas, al tiempo que lo hacen para particulares; además cuentan con un equipo que presta su servicio como auxiliares de congresos.
Los que padecen una minusvalía física tienen más opciones a la hora de desempeñar un trabajo.
Educar al entorno
Para romper ese desequilibrio, desde 'Síndrome de Down' se apuesta por que el dos por ciento legalmente obligatorio de contratación en el caso de empresas que superen el medio centenar de de empleados discrimine entre unos y otros discapacitados, con el fin de igualar las oportunidades de unos y otros. «El Servicio Extremeño de Salud lo ha hecho ya, especificando que unas plazas de lavandera y celador que han ofertado están dirigidas a personas con retraso mental. Ahí, la administración pública va por delante», indica Quijada.
Cuando un discapacitado consigue el paso al mundo laboral la tarea no está ni mucho menos terminada. Además de apoyarle para que mejore, queda por delante la tarea de educar al entorno en el que va a empezar a moverse. «No se puede ser transigente en el caso de que no desempeñe bien su tarea, ni tampoco tener lástima porque de esa manera no se ayuda nada, no se les deja que mejoren, que aprendan», señala Mario Rodillo, de 'Síndrome de Down'. «A los compañeros hay que explicarles qué conlleva el trabajo con un discapacitado porque no saben cómo hacerlo».
Es uno de los motivos por el que las asociaciones siempre están detrás del empleado, vigilando su desarrollo en el escenario de trabajo. Una de las primeras cosas que hacen cuando lo alcanzan es buscar una persona de referencia dentro del propio entorno laboral para que sirva, a su vez, de referencia al propio discapacitado que se inicia en el mundo laboral. «Siempre hay alguien con quien se crea una empatía, alguien que de manera espontánea manifiesta una mayor implicación con esa persona», cuenta Eva Plaza, responsable pedagógica de 'Síndrome de Down'.
Saber que se dispone de alguien en quien confiar de una manera especial. Alguien que resolverá dudas en el caso de que surjan, es siempre un estímulo que concede seguridad y ayuda a crecer laboralmente. Independientemente de que se tenga o no alguna discapacidad.
Eva Gómez Tomé está acostumbrada a posar para la cámara. Lo lleva haciendo desde que en 2003 compartiese con Amador Ladera el honor de ser los primeros ujieres discapacitados de la Asamblea de Extremadura. Desde entonces esta joven cacereña no ha dejado de trabajar.
En septiembre de 2007 entró en la Biblioteca Municipal de Plasencia y antes estuvo en los Servicios Sociales del Ayuntamiento.
Llega desde Malpartida cada mañana y empieza a completar una base de datos sobre música, anotando sobre la pantalla el título de los vinilos y su procedencia. A media mañana hace un descanso y se acerca hasta el bar de enfrente para tomar algo. «No perdona ese momento», apunta Eva Plaza, responsable pedagógica de la asociación 'Síndrome de Down' en la ciudad del Jerte.
Una vez cargadas las pilas, pasa a la sala infantil de lectura y ordena los libros hasta que en torno a las dos de la tarde vuelve a casa. Le quedan por delante sus tardes con clases de pintura y teatro, los paseos por el pueblo con su familia y los fines de semana de fiesta con sus amigas y su hermana.
El lunes, de nuevo a trabajar.

"La ley estaba muy bien enfocada, si funcionara"

Navidad Contreras ESPERANDO 2 AYUDAS.

16/11/2009

Navidad Contreras no puede evitar el recelo cuando habla de la ley de dependencia. Ningún pero tiene para su espíritu o su enfoque, al contrario de lo que ocurre con su aplicación. En ese sentido tiene concretamente dos, dos muy grandes: la falta de respuesta a su padre, Antonio Contreras, fallecido recientemente, y a su hija Carmen, que tiene 22 años y discapacidad intelectual (con un grado del 75%).

Por eso, no duda en definir la normativa como "un camelo" que no funciona. De hecho, cuando explica su situación considera que es "la de mucha gente", pues antes de atender a este diario, cuenta, acaba de ver un reportaje en televisión sobre gente que no tiene noticias sobre sus ayudas, pese a necesitarlas con urgencia.

No es su caso, reconoce, ya que tanto ella como su marido son maestros en Santa Amalia, donde viven, y no tendrían problemas económicos para poder contratar a alguien que cuidara de su hija, si fuera necesario. Sin embargo, su demanda era que le adjudicaran un centro de día en el que Carmen estuviera atendida mientras ellos trabajan, lo que ha tenido que gestionar a través de Aprosuba 4, en Don Benito, "porque de la dependencia vinieron a valorar a mi hija y no hemos sabido nada más". Y así van ya más de dos años.

Pero más tiempo aún pasó el padre de Navidad esperando que le concedieran la prestación, que solicitó nada más aprobarse la ley. "Era muy mayor (falleció el pasado mes de septiembre a los 90 años) y tenía muchas dificultades --no podía andar, había que darle de comer...--, pero su cabeza estaba perfectamente y tenía calculado cuánto dinero íbamos a recibir sus dos hijas (unos 12.000 euros, calculaba él), que fuimos sus cuidadoras.

En vez de eso, hasta junio de este año --habiendo solicitado la ayuda a principios del 2007, nada más arrancar la aplicación de la normativa, que fue aprobada en diciembre del año anterior-- no recibieron su valoración y "un librito que explicaba como teníamos que cuidarle, como si no lo supiéramos", se queja. Igualmente, añade, no han tenido apoyo para comprar los útiles que han sido imprescindibles para atenderle en su última etapa, como una cama articulada.

Por todo ello, Navidad no duda en definir la ley como "una decepción total" y lamenta que se hayan generado tantas expectactivas que ahora se están viendo defraudadas. "La ley estaba muy bien enfocada, pero lo que hace falta es que funcionara, que no se quede en letras escritas, que desgraciadamente es lo que ha pasado".

Cuidadora reconocida

Pepi Torres: "La ley está bien, pero sé que falta mucha gente"

No puede ser de otra manera. Pepi Torres reconoce que "habla bien de la ley", porque "bien" está su contenido, pero reconoce que "sé que falta mucha gente por ser atendida". Ella es ya cuidadora profesional de su hija Laura Bermúdez, que con un 78% de minusvalía y sin poder mover la parte derecha del cuerpo, además de tener discapacidad intelectual, necesita que alguien cuide de ella prácticamente todo el día.

"Ella habla, entiende perfectamente, sabe leer y escrbir, te avisa de lo que necesita, como ir al baño, pero precisa que la ayudes, que la levantes y la acuestes...", explica su madre. A sus 48 años, acaba de estrenarse en la Seguridad Social por un trabajo que viene haciendo desde que Laura nació, hace ya 21. "Lo haría igualmente, pero está bien que se reconozca, porque tampoco tengo opción de buscar otro trabajo, si quisiera".

RESPONSABILIDAD FAMILIAR: Al menos no por las tardes, porque las mañanas Laura las pasa en el centro de día que Aprosuba 13 gestiona en Villafranca de los Barros, donde reside con su familia. Son sus miembros, Pepi sobre todo, quienes por las tardes y todos los fines de semana y festivos se hacen cargo de atenderla.

Por ello, su madre recibe ahora una retribución económica que se acerca a lo que podría cobrar por una media jornada, asegura, valorando incluso más que el dinero la tranquilidad que le da saber que a su hija no le faltará un cuidador cuando sea necesario. "Yo ahora me veo con fuerzas para hacerlo yo, pero quizá no sea así en el futuro y entonces podremos contratar a alguien con ese dinero", explica.

Una prestación que comenzó a recibir este año, cuando le liquidaron todas las mensualidades que le correspondían a Laura desde que solicitaron la ayuda, en torno a abril del 2007. "No la valoraron hasta que pasaron unos meses y después han tardado otros tantos en concederle la ayuda, pero ahora que la tenemos estamos contentos, claro", afirma Pepi que, sin embargo, sabe que aún hay mucha gente esperando.

"Esto es como todo, está empezando a funcionar y todos queremos que lo haga cuanto antes, pero las cosas de palacio van despacio", reconoce Pepi. Al mismo tiempo, no obstante, reconoce que son ayudas muy necesarias que le permitirán por ejemplo, en su caso, contratar a alguien para cuidar de Laura "sin tener que quitárselo de su paga o del sueldo del padre". Al fin y al cabo, no se trata de nada más que de "mejorar la calidad de vida de mi hija y, de paso, la mía, pero ella es lo más importante".

El 43% de los dependientes, aún sin ayuda pese al plan de choque

TRAS LA INVERSION DE 44 MILLONES EXTRA.

El ritmo de concesión se ha duplicado en los últimos 4 meses, pasando de 333 usuarios al mes entre junio del 2007 y del 2009, a 750.Sin embargo, más de 7.500 extremeños con derecho a prestación no la perciben todavía, y hay más de 5.500 valoraciones pendientes.

Antonio falleció sin noticia de los 12.000 euros que, según sus propios cálculos, le correspondían por la aplicación de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia. Tenía casi 90 años y se le habían acabado las fuerzas para andar, pero aún guardaba otras para pensar en que al menos sus hijas, las encargadas de cuidarle, recibirían una contraprestación económica por esta labora o tendrían una ayuda en forma de cuidador. Sin embargo, el retraso en su aplicación ha sido desde el principio la principal traba de una normativa que, como a este anciano de Acehúche, ha decepcionado a mucha gente.

Consciente de ello, la Junta de Extremadura aprobó el pasado verano una partida extra de 44 millones destinada a financiar las prestaciones previstas en la ley de dependencia que, por aquellas fechas, solo llegaban a la mitad de los 16.000 extremeños que tenían reconocido este derecho. Cuatro meses después, la cifra de beneficiarios que están recibiendo uno de los servicios o ayudas económicas fijadas por la nueva normativa, solo ha aumentado, a priori, en algo más de 1.500 personas, hasta las 9.863.

Sin embargo, el director gerente del Servicio Extremeño de Promoción a la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sepad), Juan Carlos Campón, puntualiza que el pasado mes de julio, el Gobierno central actualizó la base de datos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) --que registra todos los dependientes que están siendo atendidos y es la base sobre la que el Estado transfiere fondos a las comunidades para financiar este servicio-- dando de baja a los usuarios que habían fallecido. En consecuencia, la cifra total de beneficiarios de las ayudas a la dependencia en Extremadura que reciben sus prestaciones desde julio ha aumentado en unas 3.000 personas. A su vez, esto significa que en los últimos cuatro meses, el ritmo de concesión de prestaciones se ha duplicado, pasando de los 333 usuarios a los que se ha llegado al mes, de media, entre junio del 2007 y del 2009, a los 750 que se han alcanzado desde entonces.

Pero el gerente del Sepad va más allá y asegura que actualmente el ritmo ha crecido hasta un punto en el que se están consiguiendo incorporar casi esta cifra (entre 500 y 600 personas) a la semana. "Hemos ido mejorando y el ´plan de choque´ que se inició en julio fue un gran impulso", asegura advirtiendo que "el circuito de la dependencia es complejo y hemos empezado desde 0, creando además un servicio específico y eso no es fácil".

Además, Campón añade que se trata de ayudas que se conceden para periodos largos de tiempo: "la mayoría de los dependientes lo son de por vida y su situación, desafortunadamente, no suele mejorar, sino al contrario (pasan a un grado mayor de dependencia con el tiempo), por lo que explica que "hay que hacer las cosas muy bien, ser muy cuidadosos en los procedimientos". No obstante, reconoce que su objetivo es llegar a "cuanta más gente, mejor".

En ese sentido, se fija como objetivo que "el plazo de espera de las ayudas a la dependencia no supere los seis meses, como marca el decreto nacional". Asimismo, próximamente se creará un centro de llamadas para dar información sobre el proceso de concesión de las prestaciones, otra de las principales demandas de los potenciales dependientes, que se quejan de falta de información.

lunes 26 de octubre de 2009

Poner límites a niños y adolescentes

El abandono de tácticas excesivamente autoritarias no debe desembocar en una permisividad contraproducente para padres e hijos

Una de las grandes dudas de padres y madres en la educación y socialización de sus hijos e hijas es referente a los límites que deben imponerles en sus actitudes y comportamientos. ¿Cuándo hay que recriminar, advertir o castigar a un niño? ¿En qué momento el ejercicio de la autoridad pasa de lo necesario a lo abusivo? ¿Cómo podemos guiar a nuestros hijos sin generar tensiones innecesarias? Las preguntas se amontonan y no siempre se encuentran respuestas. Un primer paso para afrontar estas dificultades consiste en tomar conciencia de que no es beneficioso, para pequeños ni para adultos, proteger y excusar por sistema la actitud de los hijos e hijas.

Las consecuencias de la permisividad total y la sobreprotección pueden ser muy negativas. He aquí dos ejemplos reales y cada vez más habituales. En el primer caso, un niño de unos ocho años se acerca a una mochila en un centro comercial y le arranca un elemento decorativo. El dependiente le llama la atención y le pide que se lo devuelva. El niño acude a su padre diciendo que el empleado le ha maltratado. Acto seguido, el padre se encara con el dependiente y le desautoriza de malos modos, en público y delante de su hijo. ¿Qué aprende este niño? Que su padre le defenderá aunque se comporte mal. Es decir, que portarse mal no está mal.

En el segundo, un padre es juzgado por abofetear a un profesor. La razón: el docente había amonestado a su hija porque no quería entrar en clase tras el recreo. El padre no acude al juicio. El profesor no pide sanción: sólo quería que el progenitor le pidiera disculpas delante de su hija, para que ésta supiera la diferencia entre un comportamiento correcto y otro incorrecto. Pero no hay disculpas y el profesor ha cambiado de colegio. La niña sigue en el centro.

Del autoritarismo a la libertad

Estos son sólo dos muestras de un fenómeno social creciente y preocupante que no tiene una sola explicación. Muchos investigadores aseguran que la experiencia familiar de los actuales progenitores ha influido de forma notable. Hace veinte años, adultos formados con una educación familiar estricta se estrenaron en la tarea de ser padre o madre, convencidos de que había que superar el autoritarismo que habían sufrido. Eso empujó a muchos de ellos a dejar hacer, a no llevar la contraria al hijo o hija para que no sufriera traumas psicológicos, a no usar los castigos como método de aprendizaje, a satisfacer caprichos, a proteger a los hijos e incluso desprestigiar en algunos casos a otros educadores, principalmente maestros.

La tolerancia a la frustración y el autocontrol

En la educación de un hijo no se pueden evadir las normas ni la jerarquía. Un niño aprende que cuando su madre o su padre dicen que no, esa decisión es inamovible. La frustración que le generará es inevitable, pero debe aprender a tolerarla y convivir con ella porque las normas son precisamente las que le dan seguridad y le enseñan a confiar en un criterio sólido.

Ante una pataleta o un enfado, se le puede ignorar hasta que recobre la calma, pero no celebrar que se ha tranquilizado ni negar el conflicto. Tras perder el autocontrol y recuperar la tranquilidad, el niño aguarda expectante. La indiferencia le dolerá más que un castigo ponderado, por lo que conviene hacerle ver lo estéril de su comportamiento con un ejercicio de la autoridad que le permita aprender algo de la experiencia.

Poner límites a las conductas, no a los sentimientos

Los niños necesitan ser guiados por los adultos y para ello es fundamental establecer reglas con las que fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal. Los límites se deben orientar al comportamiento del niño, no a la expresión de sus sentimientos. Se le puede exigir que no haga algo, pero no se le puede pedir, por ejemplo, que no sienta rabia o que no llore. Los márgenes deben fijarse sin humillar al niño para que no se sienta herido en su autoestima. Por eso, no se debe descalificar ("eres un tonto", "eres malo"...), sino marcar el problema ("eso que haces o eso que dices está mal"). Conviene dar razones, pero no excederse en la explicación. Los sermones no sirven de mucho. Los niños responden a los hechos, no a las palabras. Un gesto de firmeza y serenidad, acompañado de pocas palabras será más efectivo que un discurso.

¿Por qué nos cuesta poner límites a nuestros hijos e hijas?

  • Porque no nos sentimos suficientemente fuertes para enfrentarnos a nuestros hijos.
  • Porque demasiado a menudo somos complacientes con nuestros hijos e hijas para compensar el poco tiempo que les podemos dedicar.
  • Porque cuando nuestra autoestima no pasa por su mejor momento queremos ser aceptados por nuestros hijos.
  • Porque los adultos, el padre y la madre, nos desautorizan mutuamente y seguimos líneas de actuación claramente contradictorias.

Pautas para padres y madres

  • Deben dedicar tiempo a los hijos. Muchas conductas de los hijos no se controlan simplemente porque su padre y su madre no están disponibles para atenderles.
  • El niño tiene que aprender que rebasar los límites puede traer consecuencias negativas para él. En cualquier caso, esas consecuencias deben ser proporcionadas y, a poder ser, inmediatas para que el niño lo entienda perfectamente.
  • En lo posible, las reglas y los castigos deben ser pactados entre los padres y los hijos.
  • La disciplina sólo la pueden ejercer adecuadamente los progenitores que sean capaces de combinar el cariño y el control.
  • Conviene recordar que lo que más influye en nuestros hijos no es lo que les decimos o lo que les hacemos, sino cómo "somos". Por eso, la educación representa no sólo revisar nuestras conductas con ellos, sino nuestra forma de ser como personas.
  • Se precisa un buen clima familiar.
  • Es normal que los niños prueben tanteando a sus padres para comprobar hasta dónde pueden llegar. Es en ese momento cuando más firmes deben mostrarse los padres. Si ceden, luego será muy difícil dar marcha atrás.
  • Todo ello incluye la necesidad de que los padres sean razonablemente flexibles, según las circunstancias y la edad.
  • Los efectos de no poner límites moldean a un niño que nunca tiene suficiente, que exige cada vez más y que tolera cada vez peor las negativas, un niño que crece con una escasa o nula tolerancia a la frustración.

Fisilogía del Estrés

Las situaciones que nos influyen, no son los causantes por si solos de nuestro estrés, los pensamientos son el elemento que desencadena nuestra ansiedad y estrés, por tanto nuestra reacción al entorno es fundamental. El pensamiento manda información al cerebro y alli comienza un proceso que podemos ver en este documental.


miércoles 21 de octubre de 2009

Fallece Andrés Montes, el jugón del periodismo deportivo. "Descansa en paz amigo".

jueves 8 de octubre de 2009

Las personas con S. Down sienten su sexualidad y tienen relaciones sentimentales

Se atraen, se enamoran, se emparejan y a veces rompen



Ahora le toca el turno a Paco Gallardo, que suspira, dice ¡ay, Dios mío! y se persigna. «Es que soy muy creyente» dice, para explicar el gesto.
Va a hablar de amor, de su primer amor. De una chica que recuerda con el pelo negro, «y con un pulso como el tuyo». Señala al bolígrafo que se desliza por la libreta, pretendiendo anotar casi todo. «¡Tenía un pulso! ¡Madre mía! Podría haber estado en un despacho, pero al final la tuvieron que llevar a una residencia, lejos, en un pueblo».
Paco Gallardo se ha fabricado un almanaque en el que aparece el año 2010 junto al número 50. Esa es la edad que él cumplirá el año que viene, y aparece en números grandes, dibujados con un lápiz azul, junto a 2010.
Pero a la chica del pelo negro y el pulso firme la conoció hace más de veinte años, en el colegio Bergamín, en el que él y ella ayudaban a los profesores de apoyo que atendían a los niños Síndrome de Down, con los que los dos se entendían bien. Hablaban el mismo lenguaje.
La segunda novia llegó bastante después. «Era más mayor que yo. Era de la quinta de mi hermana»», y señala a la hermana, que se llama María Victoria Gallardo y que es vocal de la Asociación Síndrome de Down en Málaga.
«Tuvieron una relación muy bonita, de tiempo. Pero parece que a la madre no le gustó y terminó sacándola de la asociación y de las actividades», explica ella.
Las madres y los padres de las chicas suelen ser más reticentes a que sus hijas mantengan cualquier tipo de relación sentimental, algo que recuerda a lo que ha ocurrido durante mucho tiempo con el resto de la población juvenil. En el caso de los síndrome de Down, los varones son infértiles, pero ellas pueden concebir.
«Y ahora ¿te gusta alguien?». Paco mira a un lado y a otro, pero se queda callado. Parece que hay alguien; una chica del grupo de Ocio, pero no puede decir su nombre. Eso al menos deduce Esther Gris Ferrer, la psicóloga que habla con ellos sobre afectividad y relaciones sexuales.
Los tejos a la psicóloga
«Paco, tú puedes responder si te gusta alguien o no y no decir el nombre», le explica ella. Pero Paco Gallardo sigue callado, y Esther le hace una propuesta: «Venga, pregúntame a mí si me gusta alguien. Pregunta: ¿te gusta alguien?» y Paco la mira, muy fijo, y dice: «tú me gustas a mí». Le acaba de tirar los tejos a la psicóloga, que se ríe y que vuelve a la carga: «¿Te gustaría tener novia?». «De cualquier color», dice él. «No soy racista».
Luego, su hermana explicará por qué no quiere dar el nombre de la mujer que le gusta. «Ella está saliendo con un amigo. Son muy leales, y se respetan».
Por el momento, Jesús Juárez, 29 años y lavacoches, prefiere darse un tiempo, y no emparejarse. «¿Novias? ¡He tenido miles de novias! ¡Miles!», afirma. Pero Paco le dice que es un exagerado, que eso no puede ser, que se concentre y que cuente. Jesús se pone a contar. Con las dos yolandas, ha tenido cinco novias y también muchos rechazos de las sucesivas suegras. Por eso ahora prefiere pasar un tiempo solo.
Control y celos
Blanca Loring, 38 años y que trabaja en Eroski, también ha tenido algún choque con la madre de alguno de sus novios, pero lo peor han sido las propias relaciones de pareja. Se ha topado con algún chico excesivamente posesivo y dice que lo ha pasado bastante mal. Habla de los mismos agobios que cualquier mujer siente cuando la controlan, cuando le imponen determinada forma de vestir, cuando las limitan.
«Se producen las mismas situaciones que en la población en general. Llegados a la adolescencia, también se les acelera las hormonas y sienten una especial inducción hacia lo desconocido, con la consiguiente inclinación hacia lo sexual», dice la psicóloga.
En el caso de los jóvenes con Síndrome de Down se añade otra circunstancia: no sólo es que tengan la afectividad a flor de piel, es que además la ponen de manifiesto sin demasiada inhibición. «Es entonces cuando se pueden producir situaciones que incomodan o alarman al entorno», asegura Esther Gris. «Pueden subirle la falda a alguien, echarse sobre él o sobre ella... Su aprendizaje es más lento, así que pueden hacer cosas de un niño de seis o siete años, sin darle ninguna importancia. Pero, claro, son chicos de 12 o 13».
Todo esto se trata en el taller de afectividad, en el que se les va enseñando cómo, cuándo, dónde, con quién; y también lo que deben evitar. De hecho, una de las temáticas que se aborda de forma transversal son los abusos sexuales, a los que esta población está muy expuesta, en parte por su predisposición a confiar rápidamente en el otro cuando el otro demuestra un poco de interés.
La forma de trabajar en el taller se basa mucho en la escenificación de situaciones: «por ejemplo, les acariciamos un hombro y les pedimos que se pongan en la situación de que quien les toca es un desconocido. Luego les pedimos que expresen cómo se sienten y les decimos que si se encuentran molestos o no les gusta, deben decir no». Cuando hay alguna parejita en el grupo, también la ponen como ejemplo. A través de cómo se abrazan o se agarran de la mano, les enseñan a diferenciar entre un tipo de sensaciones y otras.
José David Pascual, 21 años y estudiante de Cocina en el IES La Rosaleda y su chica son un ejemplo de pareja. Se conocieron hace cinco años en una salida del grupo de Ocio, y hasta ahora. «Fue un flechazo», dice el chico, que lo contó rápidamente en su casa. «Sin problemas», asegura. También afirma que no es celoso. Parece un chico bastante tímido.
Se ven poco, porque viven lejos uno de otro, así que cuando se juntan, si por ellos fuera, no se soltarían de la mano, «por eso les explicamos que hay momentos y momentos», dice Esther Gris.
Para la psicóloga, la mejor forma de que los joven de la asociación aprendan sobre relaciones afectivas y sexualidad es utilizando frases cortas y claras, que no den lugar a ambigüedades: «No basta decir que se pueden masturban en el cuarto de baño, porque cuarto de baño hay también en el instituto o en los bares. Es sólo un ejemplo. Hay que especificar».
¿Mantiene alguno relaciones sexuales? La respuesta de la vocal de la Asociación Síndrome de Down es que sí, y la psicóloga añade que ellos reclaman esa faceta, porque tienen esa necesidad: «Como el resto de los chicos, también ellos sienten la atracción física, una sensación que para cualquiera es difícil de controlar». Que puedan dar salida a sus necesidades de relacionarse sexualmente depende mucho del talante de los padres. Hay familias que se oponen y otras que comprenden que ese día tiene que llegar. «Pueden aceptar que tengan relaciones, pero controladas y planificadas», explica Esther Gris.

miércoles 7 de octubre de 2009

Interesantísima opinión de todo un experto en educar y enseñar: Miguel López Melero

"La genética condiciona el aprendizaje; no lo determina"

Miguel López Melero, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga y uno de los artifices del Proyecto Roma, en el que ha participado Pablo Pineda desde que tenía seis años rechaza de forma tajante que sus capacidades intelectuales y sociales tengan algo que ver con sus posibilidades genéticas. También mantiene que el caso del primer Síndrome de Down que en Europa consiguió una licenciatura y que ahora ha sido galardonado con la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián no es una excepción.

«Genéticamente hablando, los síndrome de Down se dividen en Mosaicos, Traslocación y No Disyunción. En principio, estos últimos sería los que tienen menos posibilidades congnitivas. En este grupo está el 95% de los síndrome de Down, y en este grupo está Pablo Pineda».
López Melero explica que ha trabajado con Pineda durante 28 años -desde que Pablo tenía seis- y que su desarrollo intelectual y social, además de por el entorno familiar, ha sido posible por el modelo educativo seguido a través de Proyecto Roma: «Hay dos modelos educativos y dos prácticas en la escuela. En uno, los profesores y los padres piensan por el niño desde que nace y generan en él un comportamiento dependiente. En el nuestro, los maestros y los padres confían en las posibilidades del chico y desde que nace se le trata de forma normal, con las mismas exigencias que a cualquier otro. Nuestro modelo se basa en la teoría socioconstructivista, para la que el desarrollo humano depende de las interacciones con los demás. No hay que cambiar a las personas, hay que cambiar al sistema».
«Yo no digo -añade- que no presenten mayor precariedad cognitiva y menos conexiones sinápticas; digo que si la educación que se les da es inferior, su desarrollo será inferior. La genética puede condicionar el aprendizaje, pero en ningún caso lo determina».
Evolución
El catedrático asegura que en 35 años ha trabajado con más de 2.500 chicos Síndrome de Down, «y el de Pablo Pineda no es un caso excepcional. Hay muchos otros». Además, recuerda que la evolución del colectivo en los últimos 50 años ha sido mucho mayor que la del resto de la población: «Antes se consideraba que no podían aprender y no se les enseñaba. Ahora, con un modelo educativo pobre, pueden llegar a ser autónomos».

Relaciones en el grupo de iguales


Que un síndrome de Down mantenga una relación sentimental con una persona no síndrome de Down puede pasar en una película, pero difícilmente ocurre en la vida real. Así lo piensa María Victoria Gallardo, vocal de la asociación en Málaga.
«Nosotros, desde luego, no conocemos ningún caso», dice también la psicóloga el centro. Las relaciones sentimentales se dan en el grupo de iguales, porque de hecho, también las amistades íntimas se establecen entre ellos.
«Cuando son más pequeños la interacción con otros niños sí es más fácil. Los críos son críos y y la diversidad es aceptada». La separación llega con la pubertad. La adolescencia es competitiva, no espera, «y el aprendizaje de estos chicos es más lento. El resto de adolescentes no se para a rescatarlos».
En la asociación hay un grupo de Ocio, a través del que se organizan encuentros, salidas y bailes. A través de él se relacionan, y de hecho, ya están preparando la cita para ver la película de Pablo cuando se estrene en lo cines malagueños. «Es un buen actor», dice Paco. «Le han dado un premio», añade Blanca. «Hay que organizar algo para ver la peli», propone Jesús.

lunes 5 de octubre de 2009

viernes 2 de octubre de 2009

Down Extremadura implanta en toda la región un proyecto piloto de Cáceres

Trabaja para potenciar la autonomía de afectados por Síndrome de Down.Este programa formativo se está desarrollando en la ciudad desde el 2004.

02/10/2009 R. CANTERO

Manuel Martín, Adela Domínguez y Andrés Talavero, en la presentación del desarrollo de la inic

La oenegé Down Extremadura "exporta" a todas sus sedes en la región el Programa Vida Independiente que hasta ahora se desarrollaba de forma pionera en Cáceres, y cuyo objetivo se basa en trabajar para que las personas con Síndrome de Down consigan, en distintas etapas de su vida, las mayores cuotas de autonomía personal. Desde ayer, el programa está implantado en las sedes de Badajoz, Don Benito-Villanueva, Mérida, Plasencia y Zafra. "Lo que pretende este programa es que nuestros hijos no sean dependientes y para ello hay que trabajar en su autonomía", explicó vicepresidenta de Down Extremadura y coordinadora del colectivo en Cáceres, Adela Domínguez, que incidió en que se trata de un programa formativo y en que los chicos están permanentemente acompañados por profesionales.

El proyecto consta de cuatro etapas de las que las tres primeras están implantadas en Cáceres desde el 2004. "La experiencia aquí ha sido maravillosa, de ahí que queramos trasladarlo a las demás sedes", destacó la coordinadora local sobre los primeros pasos de este proyecto. En el resto de las sedes de la región se pondrán en marcha la primera fase, destinada a aportar a chicos a partir de 16 años pautas para desenvolverse en el quehacer diario. "Se trabaja dentro del aula en la asociación, en la familia y la calle", detalló. Además que en esa fase se les enseña "a conocer los medios que tienen en la ciudad, como coger el autobús, a usar los teléfonos móviles o los públicos", agregó.

Una vez que concluye esta etapa, continúan con una segunda fase, denominada Aprendiendo a Vivir y en la que tienen la oportunidad de compartir una vivienda con otros chicos del programa. Por el momento solo está en Cáceres y cuenta ahora con 18 chicos. En ella desarrollan actividades destinadas a potenciar la autonomía personal, entre ellas: Me defiendo en la calle , para aprender a preguntar, Conozco y utilizo mi dinero o Con las manos en la masa , aprender las tareas de la casa y sus riesgos.

INDEPENDENCIA.- Al igual que la primera y la segunda, la tercera etapa es una experiencia formativa, que trata de continuar con la dotación de independencia personal, familiar y social a las personas con síndrome de Down. Una vez concluido el periodo formativo se inicia la cuarta fase, en la que son los propios participantes quienes deciden qué tipo de vida quieren llevar, "convivir con sus compañeros, vivir con otra persona o regresar con sus familias", incidió Domínguez.

La Asociación se compone actualmente de 180 socios (50 de ellos en Cáceres) que colaboran económicamente "en la medida de sus posibilidades"; y ahora también cuentan con el apoyo del Servicio Extremeño de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia (SEPAD).

La duración de cada fase depende del usuario. "Como todos, cada uno de ellos tiene un ritmo y hay que respetarlo", señaló Domínguez, quien recalcó que se trata de una "experiencia pionera en la región" y que a diferencia de otras comunidades "nosotros no hacemos distinción por el grado de capacidad que tengan", dijo, y agregó: "solo los padres deciden si quieren que participe o no en el programa".

Junto a la coordinadora de Cáceres, estuvieron otros miembros de la asociación como el gerente, Andrés Talavero Blanco y el coordinador regional del Programa de vida independiente, Manuel Martín, quien incidió en que el proyecto "se adapta a cada momento y a cada participante".

lunes 28 de septiembre de 2009

Un actor con Síndrome de Down gana la Concha de Plata en San Sebastián


Pedro Pineda recibió esta distinción por su participación en el filme Yo, también. Su pareja protagonista, Lola Dueña, también fue considerada la mejor actriz del encuentro cinematográfico. El drama chino City of Life and Death se alzó con la Concha de Oro como mejor película.

El actor español con síndrome de Down, Pablo Pineda, ganó hoy la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de Cine de San Sebastián por su actuación en la película Yo, también de Antonio Naharro y Alvaro Pastor, anunció el jurado.

Pineda fue el primer español afectado por este transtorno genético en lograr una licenciatura universitaria y este sábado se ha convertido también en el primero en ganar un premio cinematográfico.

Su interpretación de Daniel, un joven con síndrome de Down que empieza a trabajar en una administración enamorándose de Laura (Lola Dueñas), una de sus compañeras, le ha valido esta distinción.

Las personas con síndrome de Down “somos personas y tenemos una necesidad de amar y ser amados y eso no se suele decir. Tenemos sentimientos y valores que están ahí y se tenían que manifestar“, dijo previamente Pineda, quien se impuso en su categoría al argentino Ricardo Darín, favorito para el premio por su participación en El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

martes 15 de septiembre de 2009

¿Cómo y cuánto tiempo han de ver la tele los niños?

Según algunas estadísticas vemos la televisión una media de casi 4 horas al día. Este medio tan absorbente hace que el tiempo que dedicamos a esta actividad sea realmente excesivo y desproporcionado en relación con el que destinamos a otras cosas. ¿Habéis pensado qué consecuencias tendría dedicar diariamente ese tiempo a realizar otras actividades como jugar a baloncesto, leer, tocar un instrumento, etc.? Seguramente seríamos grandes deportistas, lectores o músicos, ¿no?

La actitud pasiva que implica ver la televisión hace que sea muy fácil realizar esta actividad. Las características del medio lo convierten en enormemente influyente. Como adultos debemos ser conscientes de que hace falta controlar y supervisar el tiempo que los niños y jóvenes pasan ante el televisor y también aquello que ven.

Para los más pequeños, este tiempo no debería superar los 30-60 minutos al día y los contenidos deberían seleccionarse muy bien. Por ejemplo, un capítulo de dibujos, un programa infantil adecuado para su edad. Hay que conocer los que recomiendan expertos en la temática, así como seguir los consejos de restricción que las diferentes cadenas establecen según las edades (véanse las Recomendaciones del Consell de l’Audiovisual de Catalunya). A estas edades, ver la televisión puede ser un buen momento para calmarse si lo que miran es apropiado. Por ejemplo, antes de dormir la siesta, por la noche..., pueden encontrarse momentos adecuados para ver un rato la tele. Se deben evitar costumbres como levantarse y encender la tele como actividad esperada para comenzar el día o entretenerlos con la tele para que coman. Ver la tele no debe ser ningún premio, ya que le estaremos dando una importancia que no debe tener.

A partir de cierta edad, cuando los niños ya no son tan pequeños, podemos aprovechar estratégicamente la televisión como herramienta educativa y no sólo como un entretenimiento. Se deberá hacer una selección de lo que se puede ver y aprovechar situaciones reflejadas en los diferentes programas para hablar con nuestros hijos y reflexionar sobre ellos (noticias referentes a los niños, actitudes de deportistas, conflictos entre países, documentales, etc.). Por norma no se deberían superar los 30-60 minutos de televisión al día y tendrían que ser momentos para descansar o en los que no se pudiesen hacer otras cosas. Puede haber excepciones, como por ejemplo ver una película.

A medida que van creciendo y adquieren una cierta capacidad crítica debemos darles más autonomía para decidir y, por tanto, debemos fomentar que ellos mismos autorregulen el tiempo dedicado a la televisión. Igualmente es muy recomendable tener un cierto control y supervisión de lo que están viendo.

¡No es necesario decir que de ninguna manera estas “dosis diarias deben ser una obligación!

Sin duda, todo esto hace que tengamos que dedicar tiempo a nuestros hijos para ofrecerles alternativas a la televisión. La familia y la escuela deben ser el contrapunto a los efectos no deseados de los medios de comunicación.

lunes 14 de septiembre de 2009

Padres protectores

14/09/2009 JUAN Jiménez

Etstoy en un bar leyendo el periódico y oigo un sonido chirriante de dos sillas que son arrastradas por el suelo por dos niños de tres o cuatro años. El padre de las criaturas permanece sentado en un taburete, soltando una soflama pedagógica en la barra del bar a dos tertulianos que le escuchan asintiendo con la cabeza constantemente para aprobar su ponencia: Que si los chavales de hoy lo que necesitan es un par de hostias bien dadas y menos contemplaciones, que a él su padre le tenía derecho como una vela y su maestro firme como una estaca, que lo tienen todo y no valoran nada, que hay que hacer algo porque la conducta de los jóvenes es cada vez más insoportable- Y mientras tanto, sus almas cándidas traquetean con las sillas frente a la reprobadora mirada del camarero, que no sabe si increpar a los niños o al padre. En un momento, el elocuente disertador se dirige a sus hijos y les regaña diciéndoles: "¡Dejad de arrastrar las sillas que os va a reñir el camarero!". Esta es una clásica y errónea forma de dejar la educación de los hijos en manos ajenas. Me pregunto cómo hubiera reaccionado el padre si el camarero se hubiese adelantado a reñir a los niños. Seguramente hubiera reprendido al camarero diciéndole: "Oiga, si alguien tiene que reñir a los niños, soy yo, que para eso soy su padre".

Me vienen a la mente los padres de los siete menores detenidos en los altercados de Pozuelo de Alarcón. No puedo entender que recurran la sentencia que les ha sido impuesta a sus hijos: tres meses sin salir de casa después de las diez de la noche. Quizá piensen que es un castigo demasiado severo para los chicos. Aunque yo me inclino más a creer que están cayendo en el error que solemos caer todos los padres de hoy: sobreprotegerlos. No somos capaces de aceptar comportamientos incívicos de nuestros hijos, ni intentos ajenos y eficaces de corregir sus errores --y los nuestros--, y mientras los padres no cambiemos, nuestros hijos no cambiarán.

lunes 24 de agosto de 2009

¿Es un montaje o negocio el tema de la pandemia porcina o Virus A?

La actitud positiva ayuda a tu salud y bienestar


Las personas que son capaces de adoptar una "actitud positiva ante la vida", incluso con circunstancias adversas, pueden llegar a vivir entre 3 y 10 años más de media, según señaló Enrique García Fernández-Abascal, en la jornada 'Emociones y bienestar' organizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) y la Fundación Mutua Madrileña.

En este sentido, García Fernández-Abascal resaltó la importancia que tiene las emociones positivas "no sólo en la prevención de enfermedades sino también para atenuarlas y para lograr una recuperación más rápida". "Las personas que disfrutan de la vida y potencian afectos positivos tendrán mejores pronósticos que las que no lo hagan", apuntó. Además, existen estudios que corroboran que las personas con afectos negativos tienen "mayor probabilidad de sufrir un accidente que las que no".

Este experto señaló la importancia de avanzar en el estudio de los afectos positivos. "La mayoría de estudios médicos sobre las emociones y salud se centran en los afectos negativos y sólo un 5% en las emociones positivas y estos tiene una especial trascendencia ya que mejoran el rendimiento y fortalecen la salud", recalcó.

Por otra parte, el presidente de la SEAS y profesor en Psicología de la Universidad Complutense, Antonio Cano Vindel, apuntó la importancia de conjugar el tratamiento farmacológico con técnicas cognitivo-conductuales. "Estas técnicas buscan que el paciente tenga toda la información posible sobre el papel que pueden jugar las emociones en su salud, cómo controlar las negativas y la forma de potenciar actitudes positivas que le ayuden a recuperarse o a atenuar las consecuencias", explicó.

El doctor Antonio Cano criticó la falta de psicólogos en Atención Primaria en los hospitales. "Si hubiese más psicólogos, evitaríamos a muchas personas que creen estar enfermas ser conscientes desde el principio de que poseen un trastorno emocional sin causa orgánica y le ahorraríamos mucho dinero en pruebas innecesarias, mucho sufrimiento y malestar y le ahorraríamos perder el tiempo a los médicos buscando falsas enfermedades", aseguró.

Aunque el estrés laboral puede aparecer por muy diversas causas, el doctor Cano señaló que el perfil español suele estar relacionado "con un trabajo estresante, con la distancia al trabajo, con el sector para el que se trabaje y con la rapidez de elaboración". Según estos parámetros, las personas más estresadas serían mujeres, con trabajos a más de media hora de su lugar de residencia, los dedicados al sector servicios, y aquellos cuyo trabajo les exige gran rapidez durante más de media jornada.

martes 4 de agosto de 2009

Pon una sonrisa en tu vida

Elogiarlos nos dará grandes resultados



La crítica constante combinada con pocos elogios da resultados poco apetecibles.
Si existen pocos elogios el niño tiene la sensación de que nada merece la pena hacerlo bien, la mayoría de las veces no reciben estímulo por comportarse bien, sin embargo cuando se equivocan parece que el mundo se les cae encima: reciben tortas, reprimendas, castigos…

La mejor manera de alcanzar objetivos es elogiar, incentivar y resaltar todo lo que hace bueno.
No es necesario premiar con cosas materiales.
Es mucho más importante una caricia, un elogio sincero, un abrazo cariñoso, unas bonitas palabras, ello no significa que de vez en cuando no haya que premiar de este modo.
Elogiar el comportamiento y no la personalidad (IMPORTANTÍSIMO)

-Solemos caer en frases del estilo (FRASES EQUIVOCADAS): ERES EL MEJOR, ERES UN CAMPEÓN ETC…Y LO MISMO VEREMOS EN EL CASTIGO
-Cuando realmente lo más acertado es decir cosas como (FRASES ACERTADAS): HAS HECHO MUY BIEN TU CAMA, HAS RECOGIDO MUY BIEN TODO, ME HAS AYUDADO MUCHO, HOY TE HAS PORTADO BIEN, ETC…

Debemos pues usar elogios concretos
Elogiar los adelantos que va realizando y las colaboraciones que realiza con nosotros
Elogiar inmediatamente, no debe pasar tiempo entre el comportamiento positivo del niño y la respuesta de los padres.

PREMIOS QUE ELEVAN LA AUTOESTIMA Y DEMUESTRAN CARIÑO
UN ABRAZO cariñoso
UN BESO SONORO
UNA SONRISA AUTENTICA
UN ELOGIO VERBAL, SIMPLE Y DIRECTO
UN RELATO DEL HECHO POSITIVO EN EL MOMENTO QUE TODA LA FAMILIA ESTÁ REUNIDA, AUMENTA LA AUTOESTIMA Y LE MOTIVA A REPETIR LA ACCIÓN

  • También por supuesto, lo más habitual es utilizar la combinación de algunos de ellos, es decir una sonrisa seguida de un beso y un abrazo cariñoso e incluso con elogio, todo ello dependiendo de la importancia de aquello que haya hecho correctamente.

PREMIOS QUE AGRADAN
LLEVARLO Al CINE O A UN PARTIDO DEL DEPORTE QUE LE GUSTE
LLEVARLO A UN RESTAURANTE ELEGIDO POR EL/ELLA/ELLOS O A UN LUGAR DE OCIO O ENTRETENIMIENTO QUE LE GUSTE MUCHO.
INVITAR A UNO O DOS AMIGOS PREFERIDOS A PASAR UN SABADO A LA CASA O DEJARLE PASAR EL DÍA EN CASA DE UN AMIGO/A
ETC, ETC.......

PREMIOS QUE SE PUEDEN DAR OCASIONALMENTE
REGALOS MATERIALES
EVITE DAR DINERO O REGALOS CAROS POR EL BUEN COMPORTAMIENTO. ESTO DESPIERTA MUCHAS EXPECTATIVAS EN OTRAS OCASIONES, Y SI NO SON SATISFECHAS PUEDEN LLEVAR AL NIÑO A PENSAR SI EN VERDAD VALIÓ LA PENA COMPORTARSE BIEN.