viernes, 30 de enero de 2009

La integración lleva años presente en el parlamento regional

Izaskun, llama a Mérida y habla con Amador y Antonio

Dos jóvenes extremeños con síndrome de down llevan años como ujieres en la Asamblea Aseguran ser "uno más", no un ejemplo.

30/01/2009 PEDRO CABECERA

En su puesto Antonio y Amador, en el lugar donde se sientan los parlamentarios en el hemiciclo.
Izaskun Buelta, una joven con síndrome de Down que trabaja en una bombonería de Madrid, es conocida en toda España desde el pasado lunes por haberle pedido trabajo delante de las cámaras de TVE al presidente del Gobierno. Este hecho ha devuelto a la actualidad la denuncia de los colectivos de personas con discapacidad sobre las dificultades para encontrar trabajo. Sin embargo, en Extremadura Izaskun encuentra en Amador Ladera Miranda y Antonio José Sánchez García, la realidad de que su reivindicación no cae en saco roto. Llevan ocho y siete años, respectivamente, trabajando como ujieres en el Parlamento extremeño, en Mérida, y no buscan ser ejemplo para nadie, sino ser uno más, que es lo que son.

Amador, de 28 años, toma cada día a las 8.30 de la mañana un autobús de línea regular desde Badajoz hasta la capital extremeña, y se incorpora a su trabajo a las diez de la mañana hasta las tres de la tarde. Por su parte, Antonio, de 30 años y natural de Mérida, pasa cuatro horas diarias realizando diversas funciones en la Asamblea. Ambos están muy satisfechos con su trabajo. Un día normal de trabajo para ellos es "repartir documentos, el correo, prepara comisiones, asistir en los plenos, distribuir documentación entre los distintos departamentos y otras cuestiones más", señala Amador, mientras Antonio aclara que también hace lo mismo.

Contestan seguros de sí mismos --a la vez que unos escolares visitan el hemiciclo-- y aseguran que se sienten "como uno más, muy cómodos y a gusto en el trabajo", destaca Amador, que se muestra más hablador que Antonio. Además, el pacense acaba de aprobar las oposiciones a la Junta y en pocos meses tendrá que abandonar su actual puesto para trabajar en Badajoz. Este hecho le hace estar "contento desde el punto de vista de no viajar, pero a la vez triste por dejar el Parlamento, donde he hecho muchos amigos", señala con algo de pena.

Echan la vista atrás y quedan ya alejados los primeros días de nervios en el trabajo, pero "cuando uno se acostumbra no siente ese nerviosismo". Además, piensan que la intervención de Izaskun ayudará a más personas con síndrome de down a encontrar trabajo en la Administración Pública, porque "lo que pretende es que todos los organismo se abran más para que haya más porcentaje de chicos con síndrome de down que trabajen".

El paro es un problema que les preocupa, aunque ellos se sientan unos privilegiados, porque "hay millones de personas como nosotros que quieren trabajar, pero no lo consiguen", demanda Antonio.

Hoy, una vez más, volverán a repartir cartas, llevar documentos de un lado a otro... sin otro fin que hacer bien su trabajo, algo más relajados estos días antes de que el lunes se abra el período de sesiones.